AVUI A POL

Pericos con botas

MARCET, arte inteligente

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Hay decisiones que marcan una vida y a finales de Junio de 1950, aquel joven atlético y de buena planta llamado MARCET (Francisco Javier Marcet Mundo - Terrassa 26-11-1928) estaba ante una de ellas. El contrato que le vincula al Real Madrid está a punto de vencer y sobre la mesa tiene diversas ofertas. Entre ellas, una del RCD Espanyol.

MARCET es un futbolista atípico. Algo más que un tipo pateando el balón. Bastante más. Los estudios y el fútbol le han hecho rodar por esos mundos de Dios desde temprana edad. Con apenas 22 años la mayoría pensaría en volar lejos del hogar, pero él está pensando en volver.

La familia, su Catalunya natal y las perspectivas deportivas que le ofrece el club de Sarriá acaban decantando la balanza. Tras la marcha de Rosendo Hernández al Real Zaragoza y con Angel Calvo en la recta final de su carrera, los blanquiazules necesitan un ariete como el comer. MARCET responde al perfil.

Nadie en la capital dudó de su calidad. Era difícil. Pero en aquel fútbol sin posibles sustituciones, o jugabas de titular, o no había manera. Y en eso MARCET tuvo 2 grandes obstáculos.

El primero y principal fue Pahiño. Un auténtico killer del área capaz de promediar 20 goles por temporada. Alexander Keeping, técnico inglés del cuadro blanco, fue el otro. Pese a tenerle en sus filas durante 2 temporadas, jamás supo apreciar que aun siendo ariete, su depurada clase no le hacía necesariamente incompatible con el ariete gallego. Sólo le dio 12 partidos. El resto....banquillo.

Y ahí estaba el joven MARCET con la camiseta del RCD Español aquella tarde del 10-9-1950 para debutar con el cuadro periquito y abrir la Liga 1950-51. Curiosamente en su conocido Chamartín. Frente a Keeping y Pahiño. Cosas del destino.

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10-9-1950  -  REAL MADRID - RCD ESPANYOL   (6-2)

Jornada 1ª de la Liga 1950-51 en el Estadio de Chamartín. Primer partido oficial de MARCET con la camiseta blanquiazul. De pie (izquierda a derecha): Soler, Bolinches, Celma, Perdomo, Fernando y Vera (portero suplente). Agachados (mismo sentido): Piquín, Grau, Arcas, Marcet, Artigas y Diego. 

MARCET no defrauda y acude puntual a su cita con el gol. Suyo será el que iguale el partido a 2 justo antes del descanso. Luego viene la debacle. Todavía privado de Parra, lesionado tras el Mundial de Brasil, la marabunta blanca llega hasta el 6-2 final. Pahiño, siempre con el gatillo a punto, anota un hat-trick. Chamartín y el Espanyol nunca se llevaron bien. Ni ahora ni entonces.

Pese a ese mal inicio, MARCET cuaja una excelente temporada en su primer año como españolista. Arranca el curso luciendo el 9 a la espalda pero cuando Calvo retorna al equipo, su  destino no volverá a ser el banquillo de los suplentes. Nogués, técnico españolista, no duda en reubicarlo en la posición de interior. Sobrado de técnica y con llegada a gol, el de Terrassa seguiría jugando de maravilla y goleando a buen nivel.

La campaña 1950-51, la primera de MARCET, es una afrenta a la estadística. 82 goles a favor y 72 en contra. En todos los partidos jugados en Sarriá, el RCD Espanyol consigue un mínimo de 2 goles. Aquella paliza del Real Madrid el día de su debut, es vengada con saña en la 2ª vuelta con un contundente 7-1 al que MARCET contribuye con su primer hat-trick. También hay un 8-0 al Lleida, un 7-0 al Real Murcia y como colofón final el inolvidable 6-0 al FC Barcelona. Han pasado 65 años y todavía no se ha igualado esa diferencia de goles en la historia de los derbys. Al set en blanco, MARCET colabora con un gol. El que significa el momentáneo 4-0.

El contador se detiene en 18. Sólo 3 menos que Pahiño. Lo que se perdió el Real Madrid !!!!. La confianza de Nogués posibilita su eclosión como gran estrella. La selección española no permanece indiferente al fenómeno. El 17-6-1951, justo antes de concluir la temporada, MARCET debuta como internacional en el amistoso frente a Suecia disputado en estadio Rasunda de Estocolmo (0-0).

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17-6-1951  -  SUECIA  - ESPAÑA   (0-0)

El Rey de Suecia S.M. Adolfo VI saluda a MARCET el día de su debut como internacional con la selección de España. 

Con el nuevo curso, y ya sin Calvo que emigra al Baracaldo para finalizar su carrera, Colino es el mejor situado para convertirse en el nuevo ariete del RCD Espanyol. No importa. Nogués ya no piensa en MARCET como 9 puro. Se convenció de que su mejor versión es la de interior de enlace. El equipo genera más fútbol y la cuota de gol apenas se resiente. No anda desencaminado. En su segunda temporada como blanquiazul, el RCD Espanyol logra 69 goles. 12 van a su cargo.  

Son años de dura postguerra. Fútbol, cine y poco más. De campos a rebosar con un público enganchado al fútbol de ataque. Impensable el 0-0. Tiempos de stress para el hombre del marcador, siempre subido a la escalerilla y con los tablones a punto para variar el resultado.

MARCET juega y hace jugar. Golea y asiste. Técnicamente impecable, es un jugador elegantísimo en todas sus facetas. Sorprende a cada partido que disputa. Por si no fueran pocas sus virtudes, logra también afianzarse en el lanzamiento de faltas con barrera, suerte en la que acabará por convertirse en un consumado especialista junto a Ladislao Kubala.

Pero los mejores tiempos de MARCET en el RCD Espanyol están todavía por llegar. Tras dos años en el banquillo Nogués deja paso a Alejandro Scopelli. El técnico argentino con sus novedosos métodos de entrenamiento marcará tendencia en el fútbol hispano. Apoyado en la base heredada de su antecesor, "El Conejo" convierte al cuadro blanquiazul en la sensación de la campaña 1952-53.

La temporada arranca en Vigo frente al Real Club Celta. Un match singular debido a las circunstancias. A Balaidos llega el RCD Espanyol recorriendo media España y huyendo de la adversa meteorología. Apenas le sobra media hora. El tiempo justo para cambiarse y salir a jugar, tras una larga noche de viaje y casi sin dormir. Nunca una derrota hubiese tenido mejores excusas.

Pero el RCD Espanyol siempre fue un tanto raro y acaba venciendo gracias a un tanto del propio MARCET en el minuto 40'. Será la primera de las muchas que vendrán y el inicio de una racha de imbatibilidad que sólo se trunca en Les Corts en la jornada 12, tras un match repleto de incidencias extradeportivas y nunca aclarado suficientemente. Cosas que pasan cuando los escribas "oficiales" de la historia tienen más a callar que a presumir.

Pese a caer en feudo culé, el RCD Espanyol ostenta el liderato de la Liga durante 20 de las 30 jornadas del campeonato. Es el mítico equipo del Oxigeno, con su famosa delantera formada por Arcas, Marcet, Mauri, Piquín y Egea.

Marcet, amb la samarreta de l'Espanyol 

Arcas y Mauri eran empuje, constancia, espíritu indomable y ante todo, gol. Egea rapidez, oportunismo, la picardía que emana de la calle y nunca te abandona. Piquín, clase y sabiduría pero también dispersión y escasa puntería. MARCET la elegancia, el criterio, la luz en la sombra y una cuota de gol nada despreciable. Entre los 5 anotan 53 de los 64 goles del equipo pero, pese a ello, los de Scopelli acaban entregando la cuchara en la recta final de la Liga, cuando fallan las fuerzas y la segunda línea no aporta el mismo nivel de efectividad.

La foto finish deja al cuadro blanquiazul en 4ª posición y con MARCET firmando 15 dianas y añadiendo 2 encuentros más a su trayectoria como jugador internacional. La última en Les Corts frente a Bélgica se salda con 3-1 y dos goles suyos que afianzan la victoria.

Aquel Espanyol de Scopelli aguantaría el tirón al año siguiente y volvería a repetir registro en la 4ª plaza. Allí seguía MARCET anotando goles y poniendo clase. Esta vez otros 10.

Luego vendría el progresivo declive. En la campaña 1954-55 todo empieza al revés con aquella tarde esperpéntica frente al Athletic Club con sentada incluida y agresión al colegiado Diaz Argote. De aquellos lodos, llegó el barro de una promoción inesperada para mantener la categoría. No la pudieron evitar MARCET y compañía en una infausta tarde frente al CD Málaga en la Rosaleda.

El 10-4-1955 se juega la última jornada de una Liga extraña y llena de sobresaltos y al RCD Espanyol sólo le vale la victoria. No es un imposible. El cuadro malacitano ya descendido nada se juega, pero a la hora de la verdad el match resulta una tortura. Desde el primer minuto en que marcan los andaluces (1-0) hasta el último, al que llega el RCD Espanyol con empate gracias al gol de Arcas, pero medio muerto debido a las lesiones de Gámiz y del propio MARCET.

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 9-1-1955  -  RCD ESPANYOL - FC BARCELONA  (2-4)

Derby con color azulgrana en Sarriá. MARCET intenta escapar a la vigilancia de Segarra junto a la grada lateral

Mediada la primera mitad el interior de Terrassa se lastima los ligamentos de su rodilla derecha. Permanece en el campo como figura decorativa pero poco puede hacer. En Barcelona se confirma la grave lesión. 5 meses de baja. Otro de aquellos momentos que marcará su vida deportiva.

El RCD Espanyol acabaría conservando la categoría con cierta solvencia y gracias a dos mitos españolistas en el puente de mando: Pepe Espada como entrenador y Ricardo Zamora en la secretaría técnica. Salvado el engorro promocional y cara al futuro la directiva da plenos poderes a El Divino. Será él quien se siente en el banquillo a partir de entonces.

Zamora quiere renovación. Llegan nuevos fichajes. Se avecinan tiempos difíciles para la vieja guardia de los Parra, MARCET y compañía que poco a poco irán desapareciendo de la gran pasarela. En el caso del interior, su relación con Zamora acabaría perjudicándole de manera decisiva.

Viendo como poco a poco desaparece de las alineaciones, un buen día el técnico y MARCET mantienen una charla. Una de tantas. Nada anormal. Pero poco a poco va subiendo el tono y el de Terrassa acaba soltándole a Zamora que le ve mayor para ostentar el cargo que ocupa. Si lo contextualizamos, poco menos que un sacrilegio. Años después, el propio MARCET, no solo reconocería su error sino que lamentaría profundamente su actitud. Quizá una de las pocas veces en que, un tipo tan elegante en todo, cruzó la frontera prohibida.

Las 2 últimas temporadas de su estancia en el club (1955-56 y 1956-57) y con Ricardo Zamora en el banquillo se saldan con sólo 13 encuentros jugados sobre 60 posibles. Sólo tiene 28 años, la mejor edad, pero ya no hay vuelta atrás. Finalizada la temporada 1956-57 y su contrato, el club le comunica que no cuenta con él cara al futuro. No habrá muchas más carreras tras el balón. Alguna que otra con la zamarra de l'Hospitalet, su último club. Por poco tiempo y más testimonial que otra cosa.

"El Maestro", como así le llamaban también lo fue lejos del terreno de juego. MARCET siempre defendió que tras el fútbol había vida. Por eso, nunca supeditó su formación académica a su carrera deportiva. En aquella decisión de no seguir en el Real Madrid, no sólo influyeron Pahiño, Keeping y el RCD Espanyol. También estaba el hecho de que su continuidad en la capital estaba poniendo en peligro sus estudios.

Su visión a largo plazo, esa capacidad para ver más allá del rectángulo de juego fue lo que realmente le convirtió en un adelantado a su época. Licenciado en Ciencias Económicas y Derecho por las universidades de Deusto y Madrid y titulado del IESE (Instituto de Estudios Superiores de la Empresa), MARCET buscó en las aulas lo que el fútbol de los años 50 no podía darle. Con esfuerzo y constancia supo preparar el terreno para "el día después" y empezar una brillante carrera como ejecutivo.

Pese a ello, MARCET nunca abandonó del todo el mundo del fútbol. No sólo porque fue entrenador de la Selección Catalana y miembro del Consejo Directivo de la RFEF. También porque quiso trabajar para mejorar el deporte rey en dos aspectos que él mismo echó en falta cuando se vestía de corto: el entrenamiento de la técnica individual y la formación en valores.

Así fue cómo nació el proyecto de la Fundación MARCET, de la que fue presidente de honor desde el principio. Una escuela de fútbol por la que han pasado decenas de miles de chicos en los últimos 40 años y que hoy tiene presencia en 28 países, siendo un referente internacional en lo que a formación deportiva y educación en valores se refiere.

La madrugada del jueves 13-10-2016 se fue para siempre un hombre elegante dentro y también fuera de los terrenos de juego. Un jugador de clase extraordinaria. Junto a Parra y Artigas, quizá el mejor dotado técnicamente de aquella escuadra del Oxígeno que rozó la Liga en la temporada 1952-53.  

También uno de sus últimos bastiones. No me atrevo a asegurarlo, pero puede que en la actualidad sólo el centrocampista valenciano Juan Bolinches, sea el único que siga con vida de aquel 11 inolvidable.

Honor y gloria a MARCET. Le avalan 174 partidos oficiales en 7 temporadas como españolista y la nada despreciable cifra de 69 goles, pero sobre todo su elegancia y saber estar como ejemplo de deportividad. Todo un mito del Olimpo Blanquiazul. No lo duden.

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Oriol Pagés

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