AVUI A POL

Pericos con botas

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- José PARRA Martínez -

Escasean las buenas noticias en clave blanquiazul. Para que engañarse. Hay días, y no son pocos, que deprime ojear la prensa. Por fortuna, no fue el caso del pasado 22 de agosto. Fue un despertar con sonrisa. PARRA, el gran PARRA, cumplía 90 años.

Para hablar de PARRA hay que ponerse en pié. Respirar hondo. Vocalizar. Y sobre todo, hilar fino. Como él hacía sobre el césped. Vamos allá.

 

- Los inicios -

Hijo de emigrantes murcianos, PARRA (José Parra Martínez) nace en Blanes el 22-8-1925 y allí pasa los primeros años de su infancia. No muchos. Su familia pronto se traslada a Barcelona. Al barrio del Poble Sec.

No tardan en llegar las primeras carreras tras el balón. En la escuela. En las calles. En las plazas. Como muchos chicos en aquella España de postguerra. Poble Sec, barrio obrero medio oculto en las laderas de la montaña de Montjuich. Calles empinadas que descienden hacia El Paralelo. En lo alto de una de ellas (calle Margarit), el viejo campo de La Satalia. La fortaleza en la que la UD Pueblo Seco defiende el orgullo de sus gentes. A su equipo juvenil llega PARRA con 17 años. Primera experiencia.

Empieza como delantero, pero la lesión de un compañero le transporta al medio centro. No importa el lugar. Importe jugar. Del Poble Sec al Poble Nou cruzando Barcelona para una breve estancia en el CD Júpiter, y luego el Terrassa CF, al que llega en la campaña 1945-46 para asentarse en la 3ª División. Es su primer contrato profesional.

 

- El debut -

Terrassa será la ciudad de su vida. Allí empieza a trabajar en una empresa textil, y en el plano futbolístico se proyectará hacía lo más alto. En poco tiempo PARRA llama la atención de diversos clubes. El Club Gimnástico de Tarragona, recién ascendido a la máxima categoría, le tiene a tiro. Casi cerrado. Pero el RCD Espanyol llega antes.

A finales de Octubre de 1947 y con 22 años, el club de Sarriá lo enrola en sus filas. Serán 5 temporadas de contrato y 12.000 pesetas por cada uno de ellas. De entrada, le espera el campeonato de equipos reservas para ir fogueándose. Pero no por mucho tiempo.

Enero de 1948 es un mes clave para PARRA. El día 11, mientras disputa en Sarriá el derby de 2os equipos, el RCD Espanyol cae en Nervión ante el Sevilla CF (3-1). En el equipaje de vuelta y junto a la derrota, también viaja el irreconocible tobillo de Fábregas, dañado por un fuerte esguince. No es una baja cualquiera. El "Pirata de la Manigua", es el alma de la medular. Pepe Espada, tiene un problema. Y también la solución: PARRA.

Sarriá 18-1-1948. Jornada 16 (3ª de la segunda vuelta). Una semana después RCD ESPANYOL - ATLÉTICO DE MADRID (2-2). El día del debut junto a Llimós en el centro del campo. PARRA cuaja una buena actuación. Leamos atentamente el premonitorio juicio que el cronista de Mundo Deportivo dejaba en su reseña del match: 

"....pero donde la línea medular tuvo una firme base fue en el eje, donde PARRA, el novel medio centro blanquiazul, cosechó un buen triunfo. Un triunfo que nos place resaltar, pues representa el triunfo de la modestia. No se crea que el mismo fue casual; fue la confirmación de que su cuerpo espigado lleva dentro un magnífico medio centro......Sus cortes de cabeza, su serenidad, su buen toque de balón, con el que efectúa precisos servicios y largos cambios a sus delanteros, son algo más que una simple promesa. Mucha atención a este muchacho".

Su irrupción resulta imparable. De los 10 encuentros que todavía le restan a la Liga, sólo se ausenta en uno. Es sólo el preludio de su asalto a la titularidad. Aunque no en la posición de medio centro. Finalizada la campaña 1947-48, el Real Madrid se hace con los servicios de MARISCAL (José Mariscal Montolio) central titular del RCD Espanyol, y Espada decide reubicarle en el eje de la zaga. Ese será su demarcación en adelante, y para siempre.

PARRA es un central diferente. Elegante. Técnico. Alejado del arquetipo físico y más bien tosco de la época. Un avanzado a su tiempo. Anula a sus rivales por anticipación y rapidez. Apenas recurre a las faltas. Y cuando recupera el balón no se precipita. Cabeza alta. Frialdad. Pase seguro. Se acabaron los balonazos. Un rara avis que pronto rivalizará con los mejores.

 

- La selección -

Abril de 1950. España y Portugal por una plaza en el Mundial de Brasil. Eliminatoria directa con primera cita en Chamartín el domingo día 2. El RCD Espanyol 1949-50 no pasa de mediocre. Temporada convulsa, con cambio de técnico incluido (Nogués sustituye al destituido Patricio Caicedo) pero pese a ello, dos blanquiazules entran en la convocatoria: PARRA y el delantero canario Rosendo Hernández.

Sin presencia perica para la manita a Portugal en la ida (5-1). El match, finiquitado ya en el primer cuarto de hora (3-0) es todo un festival con la única nota negra de la lesión de Riera, central colchonero. Descartado para la vuelta en Lisboa al domingo siguiente, Benito Díaz lo tiene claro. En el Estadio Nacional do Jamor, jugará PARRA.

No sin problemas, y gracias a un gol de Gainza en las postrimerías (83'), España logra su objetivo (2-2). PARRA empieza nervioso, pero se repone con el paso de los minutos. Fernando Cabrita, la gran amenaza lusa, acaba anulado. Billete para el Mundial 1950.

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 PARRA y ZARRA, dos de los destacados de la selección española en el Mundial Brasil 1950

La aventura brasileña arranca el 25-6-1950 en Curitiba frente a EEUU. A priori, un paseo militar...... pero sólo a priori. Con el reloj avanzando hacia la humillación, Igoa (81') logra igualar, por fin, el tanto inicial de Souza (17'). Sólo entonces cede la muralla americana (3-1). Pero el susto ha sido grande. Muy grande. Demasiado como para que la prensa no exija cabezas.

Cuatro días después, frente a Chile en Maracaná, Benito Díaz introduce tres novedades. PARRA, es una de ellas. Ausente ante los yanquis, ocupa la plaza del sevillista Paco Antúnez. Y llega la reacción.

Los andinos no dicen ni pio (2-0). El equipo mejora y la zaga formada por Alonso, PARRA y Gonzalvo II muestra solvencia durante todo el match. Pero avanzar hasta la ronda final exige una victoria ante la todopoderosa Inglaterra. También en Maracaná. Casi una hazaña.

La historia es archiconocida (1-0). El célebre gol de Telmo Zarra, inmortalizado en la voz de Matías Prats, viajará en nuestro subconsciente hasta el fin de los tiempos. PARRA se las ve con Jack Millburn, el alto y fornido ariete del Newcastle United. Ni una patada. Ni una mala acción. El reconocimiento a su buen partido es unánime. 

Más de lo mismo ante los uruguayos (2-2). PARRA sigue sublime y cuaja su mejor partido. Todo es posible cara al título. Pero en la esquina espera Brasil. La exuberante Brasil. Y con ella, la cruda realidad (6-1). La debacle la inicia él mismo, con un autogol en el minuto 16'. Aquel día que Ademir les volvería locos a todos. Y a PARRA el primero.

La derrota ante Suecia (3-1) en Pacaembú cierra el periplo carioca. El mejor de España hasta que Iker Casillas levantara la Copa en el Soccer City de Johannesburgo 60 años más tarde. Con Zarra como mito. Ramallets en el papel de "Gato de Maracaná" y el unánime aplauso a PARRA como uno de los mejores centrales del campeonato. Prestigio eterno para el de Blanes. Todo un honor para el RCD Espanyol. 

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Mundial Brasil 1950 - Estadio de Maracaná

13-7-1950  -    BRASIL  -  ESPAÑA      (6-1)

PARRA disputa un balón por alto a un jugador de la "canarinha" 

 

- La madurez -

A punto de cumplir 25 años y tras su gran actuación en el Mundial, PARRA apunta a baluarte de futuro en la selección. Pero no será así. Sólo jugará con España una vez más (10-6-1951  Bélgica- España 3-3). Luego, alguna que otra preselección, y se acabó. El azulgrana Gustavo Biosca, otro gran defensa, será quien le acabe arrebatando el puesto.

Curiosa la performance de PARRA con el equipo nacional. Titular cuando el RCD Espanyol navegaba en la mediocridad e ignorado de la escena, precisamente cuando el cuadro de Sarriá empieza a codearse con los grandes.

En Julio de 1952 el cuadro periquito contrata al argentino Alejandro Scopelli como nuevo técnico. Su llegada al banquillo, acompañada de novedosos métodos de preparación (oxigenoterapia) causa sensación y sacude al club.

Vencen los blanquiazules aquí y allá. Goles a porrillo de la famosa delantera del Oxígeno: Arcas, Marcet, Mauri, Piquín y Egea. Hasta 20 semanas de liderato y el sueño del título en el horizonte. Casi nada. Pero cuando la carretera se empina y llega el sprint final, fallan las piernas. Gloria sin premio, pero con orgullo. En los libros de historia hay un lugar reservado para aquel equipo de Scopelli.

La fortaleza de la zaga fue una de las bases de aquel RCD Espanyol. En dos campañas consecutivas (1952-53  y 1953-54) los blanquiazules finalizan el campeonato en una brillante 4ª plaza y en ambas repiten como equipo menos goleado de la 1ª División.

PARRA es el eje. El defensa central. Una perla en toda su madurez futbolística. Beckenbauer en los años 50. Argilés y Catá cierran los flancos. Por si algo falla, están las manos de Marcel Domingo. Son años de disfrute en Sarriá, donde los débiles claudican sin rechistar y los más grandes sufren como nunca.

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Estadio de Sarriá

12-10-1952  -     RCD ESPANYOL   -  VALENCIA CF     (2-1)

El equipo del "Oxigeno" al completo. Fila Superior (de izquierda a derecha): Arcas, Marcet. Marcel Domingo, Bolinches, Parra, Catá y Trias (portero suplente), Fila inferior y en el mismo sentido: Piquín, Artigas, Mauri, Argilés y Egea. Junto al extremo izquierda completa la fila el masajista "Papi" Andújar.

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Argilés, PARRA y Catá. - Histórico trío defensivo del RCD Espanyol

  

- La cuesta abajo -

1954-55 es otra cosa. La temporada arranca torcida con aquella "sentada" ante el Athletic Club (1-3) y acabará de mala manera y con el RCD Espanyol condenado a una liguilla promocional para salvar la categoría. Por el camino, dos entrenadores quemados: el propio Scopelli y su sustituto, el novato Odilo Bravo. Un año para el olvido.

Para salir del embrollo y evitar el descenso, la directiva recurre a dos históricos: Ricardo Zamora y Pepe Espada. Puro pedigree perico. "El Divino" como asesor técnico y controlando desde la sala de mandos. Espada de vuelta al banquillo.

Y será Espada, quien le hiciera debutar en aquel lejano Enero de 1948, el que empiece a colgarle el cartel de suplente. Blandengue y acomodaticio fue el diagnóstico de la grada al último RCD Espanyol de Scopelli. Bravo no logró variar el juicio. Espada debía hacer algo. La continuidad del equipo en la 1ª División estaba en juego.

Vuelve a escena la vieja teoría esgrimida por Pedro Escartín, el seleccionador que le apartara del equipo nacional: "A PARRA le sobra calidad pero le falta mala leche". Esa dosis de contundencia con la que se gana el respeto de los delanteros. Argumentos olvidados en momentos de gloria y que suelen esgrimirse cuando sube la marea.

Salvada la liguilla sin que el de Blanes dispute un solo minuto, Ricardo Zamora deja el despacho y se sienta en el banquillo para las temporadas 1955-56 y 1956-57.  No mejorarán las cosas para PARRA. Todo lo contrario. Se consolida el trío defensivo formado por Argilés, Catá y Faura. Sólo cuando Catá no está disponible hay posibilidades de entrar en el once.

En 4 temporadas consecutivas (las que van de 1955-56 a la 1958-59), sólo disputa 22 partidos de Liga sobre 120 posibles. Ricardo Zamora, Emile Berkessy y luego Marcel Domingo no cuentan con él. La cuenta atrás es dolorosa. Casi eterna. Difícil de digerir para quien lo fue todo.

Y sin embargo PARRA no rechista. Su profesionalidad es casi tan grande como su elegancia con el balón.

 

- El adiós -

Hasta que llega Enero de 1959. Con 33 años le llega una oferta de la UD Cartagenera de la 3ª División. No es un ofrecimiento cualquiera. Es la tierra de sus padres.

Le resta un año de contrato, pero la directiva que preside Federico Marimón accede a concederle la carta de libertad. El adiós de PARRA coincide en el tiempo con la grave lesión de Faura, aquella maldita tarde ante Club Atlético Osasuna. De una tacada el RCD Espanyol pierde a dos excelentes defensas.

Siempre como titular indiscutible, la estancia en la ciudad departamental dura temporada y media. Luego PARRA vuelve a casa. Los negocios junto a su cuñado Argilés y con el también españolista Luis Muñoz, requieren atención.

Todavía antes del adiós definitivo,  la última tentación. En Agosto de 1960 una oferta de la UE Sants (3ª División) le acaba convenciendo para el último sprint. Un año. No más. Finalizada la campaña y cerca ya de los 36 años cuelga las botas. Ahora sí. No hay marcha atrás.

Han pasado 54 años, pero el recuerdo de PARRA perdura entre los españolistas y amantes del fútbol en general. Admirado por todos, fue un futbolista diferente. Un avanzado a su tiempo. Una especie de libero en los años 50, cuando esa posición todavía no se había inventado.

Este pasado verano nos dejó Ghiggia. Antes lo hizo Ademir, aquel diablo imparable. En 2013, y casi al unísono, se fueron Ramallets y Eizaguirre, los últimos compañeros de aquella inolvidable aventura por tierras brasileñas. Tampoco están Argilés, ni Catá, ni Faura y en 2010 también nos abandonó el dicharachero Marcel. 

Pero PARRA sigue en pié. Con sus 90 años a cuestas. Sus achaques. Pero en pié. Como último bastión de aquella defensa que tanta gloria nos diera. Y junto a él, todo el españolismo. Para acompañar su sonrisa, y sobre todo para explicar su historia. Páginas llenas de una elegancia ejemplar.

- Estadísticas -

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 L'autor, recordant la història de Parra a la seva secció "El tren de la historia" a l'espai Llobregat Blanc-i-blau

Oriol Pagés 

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