Nadie podía sospechar que aquella calurosa tarde del 19 de Setiembre de 1954, el partido entre RCD Espanyol y Athletic Club acabaría con tan sonado escándalo. Por que tan solo se trataba de la segunda jornada de Liga. Por que no había cuentas pendientes entre los clubes. Por que setiembre no es época de pasiones futbolísticas desatada. Por que...... Pero pasó. Este es el relato de los hechos.
Apertura de la campaña futbolera en Sarriá. Segundo acto de la Liga 1954-55. Frente a frente, Espanyol y Athletic Club. Dos históricos con suerte dispar en la jornada inaugural, ya que mientras los rojiblancos arrasaron en San Mamés (4-0) al Deportivo Alavés, los "periquitos" caían derrotados sin discusión (3-1) en el Sardinero.
Arbitra el match Manuel Díaz Argote que se halla adscrito a la Federación Centro y cumple, con esta, su cuarta temporada en 1ª División. Lleva dirigidos 23 encuentros en la máxima categoría. No se trata, pues, de ningún novato. A sus órdenes, los onces iniciales que saltan al terreno de juego son:
RCD ESPANYOL Marcel Domingo; Argilés, Parra, Cata; Bolinches, Faura; Cruellas, Marcet, Mauri, Piquín y Arcas.
ATHLETIC CLUB Carmelo; Orue, Venancio, Canito; Mauri, Manolín; Arteche, Arieta I, Zarra, Maguregui y Federico Bilbao.
El Espanyol forma prácticamente con el llamado equipo del "oxígeno" que tan buenos resultados le ha reportado en las dos últimas temporadas. Están todos excepto Egea, fuera ya del club, y el todavía convaleciente Artigas. En el Athletic Club, que cuenta con la importante baja de Gainza por lesión, emergen con fuerza los nombres de Mauri, Maguregui y Arieta I junto a la vieja guardia de los Zarra, Canito y Venancio.
- El partido -
A las 16.45 comienza el match. Todo transcurre con absoluta normalidad hasta que a los 26' minutos se produce la primera jugada polémica del partido. Todavía con el empate inicial, el colegiado, a instancias del linier, invalida un gol de Pepe Mauri por claro fuera de juego. Aunque la jugada no ofrece dudas, el público profiere una gran bronca a Díaz Argote. Tan solo diez minutos después, en una de las pocas aproximaciones del Athletic Club, Maguregui inaugura el marcador (0-1), que permanece invariable hasta el descanso.
Minuto 26' - Gol Norte de Sarriá - Mauri bate por primera vez a Carmelo. Es el primero de los dos goles anulados al Espanyol en el transcurso del partido. Al fondo, la vieja tribuna principal repleta de público. En Setiembre de 1956 sería reemplazada por una moderna estructura de dos pisos.
Tras el intermedio, los vascos elevan la ventaja (0-2) cuando a los 60' minutos Argilés marca en propia puerta al intentar ceder a Marcel Domingo un centro de Arteche. Parece la sentencia, pero los blanquiazules no cejan en su empeño de sumar los primeros puntos del campeonato y en el minuto 74' Marcet logra acortar distancias (1-2). El tanto espolea al Espanyol que, con más corazón que buen juego, arremete contra la meta del joven Carmelo.
Y en pleno asedio llega la jugada clave. El reloj llega al minuto 83' cuando un pase largo de Marcet habilita a Cruellas que, solo ante Carmelo, le bate por bajo. Es por fin el anhelado empate (2-2) y Sarriá estalla de júbilo. El colegiado da validez al gol señalando el centro del terreno de manera ostensible, pero....... junto a la tribuna principal se alza el banderín del juez de línea. Es otra vez el señor Luis López Moreno, que ya en la primera parte anulara el gol de Pepe Mauri y que ahora aprecia posición ilegal de Cruellas.

Minuto 83' - Gol Sur de Sarriá - La jugada que desata la polémica. Cruellas, (a la derecha de la foto) solo ante Carmelo, marca el 2-2 que posteriormente sería invalidado a instancias del linier.
Alertado del banderazo y ante la insistencia de los jugadores rojiblancos que se arremolinan junto al juez de línea, Díaz Argote accede a consultarle. Finalmente, y en medio de una espectacular bronca, el colegiado varía su decisión inicial y termina anulando el gol. Hasta aquí, nada que no haya sucedido alguna que otra vez en un terreno de juego. En adelante lo verdaderamente histórico e inusual.
Los jugadores de ambos equipos se arremolinan ante el linier que con su banderazo acaba de apreciar posición de fuera de juego en el gol conseguido por Cruellas. Instantes después Díaz Argote acabará anulando el gol.
Alentados por la ira de la grada, y llenos de impotencia e indignación al ver que Díaz Argote se muestra inflexible ante sus reclamaciones, los jugadores españolistas adoptan una actitud pasiva en señal de protesta. En una postura claramente antideportiva no muestran ningún interés en reanudar el partido e incluso algunos, se tumban sobre el césped. Ante ello, el colegiado solicita la presencia del delegado de campo, el directivo Alberto Aguilá Armengol, en un intento de que los blanquiazules depongan su actitud. A partir de ahí se suceden los acontecimientos.
Tras consultar con su asistente, Díaz Argote toma la decisión de anular el gol de Cruellas. Los jugadores españolistas, indignados, le acorralan entre protestas. Es el preludio del escándalo que se avecina.
- El escándalo -
Pasados unos instantes sin que varíe la situación, Díaz Argote, todavía con el delegado de campo dentro del rectángulo, ordena la reanudación del juego con el lanzamiento del orsay que propició la anulación del gol. En medio del estupor general y con todos los jugadores "periquitos" en actitud pasota, el Athletic Club pone la pelota en juego y su joven delantero Arieta I, cruza el campo sin oposición alguna para anotar el tercer gol. Para valorar la escena, baste con decir que Marcel Domingo, meta blanquiazul, se halla a más de 30 metros de su línea de meta. Ante la incredulidad general, el colegiado da validez al tanto (1-3) y una vez situada la pelota en el círculo central, ordena al Espanyol que reanude el partido.
Pero no es posible. Los blanquiazules continúan su particular huelga de piernas caídas. Mientras prosigue el diálogo del árbitro con el delegado de campo, un espectador impecablemente vestido con traje azul, salta al terreno de juego y patea despectivamente el balón enviándolo a un lateral del campo en un clima de mofa generalizada. La situación es ya de puro esperpento.
Arieta I acaba de conseguir el 1-3. Los jugadores blanquiazules prosiguen en actitud pasiva y un buen número de ellos se hallan sentados sobre el césped. A la derecha el colegiado dialoga con el delegado de campo. Son los instantes previos a la suspensión del match.
Superado por los acontecimientos y viendo como el escándalo se adivina imparable, ya que los jugadores del Espanyol no muestran predisposición a continuar jugando, Díaz Argote ordena el final del partido cuando aún restan unos cinco minutos para cumplirse el tiempo reglamentario. Los bilbaínos intuyendo lo que se avecina abandonan precipitadamente el terreno de juego. Pero la traca final todavía está por llegar.
Cuando el colegiado se dirige al túnel de vestuarios, un nuevo espectador salta de la tribuna principal de Sarriá. Ya en el terreno de juego, se dirige pausadamente hacia el árbitro. Su buena presencia hace pensar que se trata de alguien con suficiente autoridad para mediar en tal desaguisado. Nada más lejos de la realidad. Al llegar frente al trencilla, y sin apenas inmutarse, alza la mano y le suelta un par de bofetones que dan con Díaz Argote de bruces en el suelo. Acto seguido, el intruso regresa precipitadamente a la grada y camuflándose entre el gentío logra escabullirse. Mientras, Díaz Argote, repuesto de la agresión, hace incluso ademán de salir en busca de su agresor, pero finalmente es controlado en su intento para que el incidente no pase a mayores. Por increíble que pueda parecer, nunca nadie supo dar razón del agresor.
- Las consecuencias -
Finalizado el partido, la Junta Directiva del club emitiría una Nota Oficial para su publicación en los principales diarios de Barcelona. Su parcialísimo contenido, por ser suaves, no deja en muy buen lugar a sus ideólogos.
Como era fácil imaginar, tamaño espectáculo no escaparía a sanciones de grueso calibre. En previsión de su gravedad y para explicar de primera mano la versión de los hechos ante los estamentos federativos, se desplazó a Madrid una Comisión de Directivos del club.
Para el jueves día 23 de septiembre, estaba prevista la reunión del Comité de Competición, formado por los señores Borrachero, Castells y Villanueva. Como era de esperar, sus decisiones fueron contundentes:
Sancionar a Alejandro Scopelli entrenador del Espanyol y a José Parra (capitán) con 6 y 3 meses de inhabilitación, respectivamente, por indisciplina colectiva de los jugadores, negándose a seguir el desarrollo del partido.
- Multar al RCD Espanyol por incidentes graves del público que, entre otras faltas, derivaron en agresión al colegiado. (El montante final de la multa ascendió a 29.000 pesetas)
- Amonestación doble y multa a todos los jugadores del RCD Espanyol y también al delegado de campo, por desconsideración hacia el árbitro en el momento de producirse los incidentes.
- Se acuerda dar el partido por concluido con el resultado de 1-3
- Suspensión por el período de 1 mes al colegiado Manuel Díaz Argote, por falta de autoridad para resolver los incidentes.
Sin embargo, dichos acuerdos debían ser ratificados por el Comité Nacional de la Federación Española de Fútbol. Ante su presidente Juan Touzón y su secretario general, Andrés Ramírez, la comisión de directivos españolistas formuló sus alegaciones. La súplica matizaría la sanción a Parra, logrando que los 3 meses de sanción impuestos, solo afectaran al ejercicio de sus funciones como capitán del equipo, por lo que el defensa central seguiría jugando con normalidad.
No obstante, el resto de acuerdos fueron ratificados, por lo que el castigo de 6 meses a Scopelli no fue revisado. Aunque "El Conejo" seguiría ejerciendo como técnico de facto en lo referente a tácticas y alineaciones, no podía ocupar su plaza en el banquillo. La directiva decidió que su lugar lo ocupara Pepe Espada, un hombre de la casa.
Sin embargo Scopelli no cumpliría íntegramente su sanción ya que sería cesado tras la última jornada de la 1ª vuelta a raíz de un empate en Sarriá (1-1) ante el Málaga, colista por aquel entonces. Su puesto lo ocuparía Odilio Bravo.
(Foto izquierda) El árbitro del partido, don Manuel Díaz Argote. (Foto Derecha) Con la mano sobre el rostro, el célebre linier Luis López Moreno, abandona el césped de Sarriá en compañía de Ángel Alarcón Pérez el otro asistente
Por lo que respecta al trío arbitral, Díaz Argote cumplió su sanción de manera integra, y no volvería a arbitrar hasta el 24 de octubre con motivo del Real Sociedad - Celta de Vigo (5-0) en el ya desaparecido Atocha. Aquella campaña, sin embargo, sería la última que actuaría en la máxima categoría ya que, una vez finalizada, fue descendido a 2ª División donde todavía seguiría arbitrando dos temporadas más. Que casualidad ¡¡¡
Conocidas las sanciones Luis López Moreno, el linier santanderino que invalido los dos goles, renunció a su cargo y entregó la licencia a la Federación Centro, en solidaridad con el colegiado ya que estimó injusto el castigo que le habían impuesto.
Quizá como presagio de tiempos peores, aquella grotesca tarde marcaría el inicio de una temporada larga y dura para el Espanyol, que necesitaría de una liguilla de promoción para mantener la categoría.
Pero esa ya es otra historia que abordaremos en mejor ocasión.
Oriol Pagés (socio del RCD Espanyol)
Agradecimientos: A Don César de la Prida, por su inestimable y desinteresada colaboración en la confección de este artículo.
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