AVUI A POL

Palabras, las justas per M.C. Cánovas

Con el culo también vale

El empate supo a decepción, como no podía ser de otra forma. Pero aun hizo más daño en el ánimo perico ver cómo al equipo se le fue de las manos una serie de ocasiones que olieron a gol claro y sin impedimentos para convertirlas y se perdieron en el limbo. Pero servidor, que abandonó el pasado viernes Cornellà con las pulsaciones por encima de lo normal, dos días después he decidido tirar de una vez por la senda del optimismo, y sin recurrir al tan nuestro "Viva Cartagena", sí olvidarme de la Gata Flora y creer que el equipo jugó ante el Levante a un buen nivel, que pudo ganar porque creó ocasiones para hacerlo y que esta vez los mismos hombres que golearon al Depor aquel día la metieron con el culo, que también vale, y no encontraron el hueco en la puerta del Levante. ¿Por qué? No es demagogia pero sí que fútbol es fútbol. Nos guste o no.

Entiendo y por supuesto respeto, que para los más profundos analistas que saben de fútbol mucho más que yo las cosas pasarían porque la cobertura del medio de cierre no fue suficiente para que el lateral subiera con claridad y su centro se perdiera en la nada porque el punta no encontró la pared del media punta al defensa contrario y... pues bueno, pues vale...

Miren, no nos compliquemos la vida que ya lo está bastante por donde la miren. Desde la simplicidad de mis conocimientos, la noche del viernes vi un equipo convencido de lo que tenía que hacer, un equipo que jugó para ganar, un equipo que marcó un gol cuyo único lunar fue que un defensa de chichinabo se lo tragó todo cuando Gerard Moreno conectó el cabezazo (anda que Pochettino también lo habría tragado...) Repito que analistas más profundos buscarán otras vertientes al hablar del cerocerismo del pasado viernes, y lo respetaré, pero yo quiero creer en el crecimiento de este equipo, como creo en los vaivenes del fútbol en cada partido, en los que no siempre dos y dos son cuatro, y en que cada uno de los 38 que se juegan tiene su característica.

Y por cierto, volviendo a los estados de ánimo. Aquí, en este espacio en el que desde hace un tiempo me muevo, cuando el equipo ha ido a la deriva jamás se han buscado excusas colaterales al mirar el marcador. Contra el Levante que obvio Baptistao o los dos Sergios tuvieron el partido en la mano. Pero el gol del empate del Sevilla en la primera jornada no fue gol. Y el viernes, el que encajó el Levante sí lo fue. A partir de ahí díganme, si quieren, que el de Gerard al Depor rozó el fuera de juego. Y yo les diré que espero no ver nunca más por Cornellà al equipo del otro día. Y no me refiero al Levante, que no tiene culpa de nada.

M.C. Cánovas


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