AVUI A POL

Palabras, las justas per M.C. Cánovas

Dominar la impaciencia

En esto del fútbol hay dos cosas difíciles de controlar: la objetividad y la paciencia. Es difícil ser objetivo porque, en la mayoría de casos, y cuanto más arriba miras más te lo digo, nosotros siempre somos los perjudicados, por lo que sea pero casi nunca la culpa es nuestra. Esto desata pasiones y el fútbol sin pasión... qué quieren que les diga. Y luego está la paciencia. No la hay. Te impacientas porque comience el partido, porque a los cinco minutos aún no hemos marcado, si vamos por delante por que acabe el partido... Bueno, y esto también es pasión.

Pero cuando la impaciencia futbolera se desata es en estas fechas del calendario, cuando se mueve el mercado. Y si eres perico esa impaciencia acaba por desatarte los nervios.

Lo que está pasando el espanyolista en esta fase de la temporada no tiene calificativos. La empezó con la confianza de que había un "caleret" para refuerzos y que la cosa estaba en sacar el tapón de las ventas o salidas para compensar el techo salarial. Han pasado 19 días y 500 noches y el perico ya no sabe si se trata de eso, si es que el "caleret" va para otras obligaciones o qué coño pasa ahí dentro.

Y la impaciencia llega a cotas de angustia. Y los refuerzos llegan con cuentagotas; por supuesto no voy a entrar en el juego de si a usted le gusta Juan y a mi me gusta Pedro. La impaciencia la provoca no hay seguridad, ni mucho menos tranquilidad con las decisiones que deban y puedan tomarse...

A mi no me afligen los nombres, porque nunca he creído en cretineces como que podría venir Ballotelli, Ibrahimovich o Lewandowski. Pero me desconcierta lo de "fichajes ilusionantes", o así. La ilusión la genera el futbolista dentro del campo, no besándose el escudo el día que lo presentan. Me he hinchado de ver jugadores que han llegado sin nombre alguno y han sido, y lo siguen siendo, ídolos por su rendimiento, no por el cartel o las palabras.

Salimos de una muerte lenta salvados por los pelos. No vendamos humo, arreglemos lo que hay que arreglar de puertas a dentro, si hay que arreglar, y si no díganlo. No disparen la impaciencia de la afición. Ni la de Chen. Porque como a éste se le agote da igual que venga El Pirata o la Santísima Trinidad. Ya podemos chapar la puerta.

M.C.Cánovas


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