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Paintball per Joan Camí

Gerard Moreno, la metamorfosis de un jugador

El Espanyol se ha ganado el derecho a soñar hasta final de temporada. Tras una primera vuelta en la que ha logrado seguridad defensiva, Quique estaría dando un paso más en su propuesta. La verticalidad extrema con balón ya no es la única condición sine qua non para ganar un partido. El equipo es capaz de llevar el juego lejos de su portería para construir los ataques más cerca del arquero rival. En esta metamorfosis futbolística hay un jugador cuya inteligencia, talento y fútbol le convierten en pieza fundamental para liderar la transición blanquiazul: Gerard Moreno. 

La temporada de Gerard se puede resumir, al igual que la del equipo, en dos fases significativas. El día que el Espanyol quiso ser un gran equipo sin balón y el día que se propuso empezar a serlo con él. Gerard está liderando la segunda de ellas pero ha sido decisivo en el transcurso de la primera. Quique le ha sometido a un master sin balón y el delantero se ha mostrado muy receptivo. El aprendizaje ha sido positivo y el jugador ha entendido el funcionamiento de la fase defensiva y sus timings de ejecución. Es difícil encontrar una acción en la que Gerard no interprete cual es la mejor opción. La presencia del delantero en la primera línea del equipo ha permitido a Quique crear una presión ordenada y eficaz a su alrededor y decidir hacia donde orientar la construcción del juego del rival para minimizar su potencial, alejarlo de la portería y cortar la posesión. Asombra que un futbolista que juega tan adelantado ayude tanto atrás. En la primera parte de la temporada, el Espanyol ha llegado a ser de los mejores equipos sin balón y Gerard uno de los que más recorrido acumula tras los partidos. Corre mucho y bien.

Pero su incidencia en el juego no termina aquí. El delantero se ha convertido en la ‘navaja suiza' de Quique Sánchez Flores. Su participación en las demás facetas del juego también es determinante. La llegada del técnico madrileño ha potenciado su capacidad de desarrollo. Desde que el equipo ha asumido que debe ser más protagonista, Gerard ha ido alterando su rol en el terreno de juego para combinar lo mejor del delantero del media punta y del medio centro. Un híbrido con balón que permite oxigenar, cuidar y facilitar la circulación, jugar de espaldas, acelerar las jugadas, dar asistencias y finalizar en la portería contraria. Su visión de juego le convierte en los ojos del entrenador en el terreno de juego. Un jugador cada vez más completo con un talento especial: la finta previa en el gol de Pamplona, el remate de cabeza en Mendizorroza o la vaselina a Sirigu.

A sus 24 años, Gerard Moreno está en el mejor momento de su carrera. Para la afición del Espanyol, la instantánea del abrazo con Tamudo en Montjuic supone la entrega del testigo como nuevo ídolo blanquiazul.

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Joan Camí

@JoanCami    


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