AVUI A POL

Palabras, las justas per M.C. Cánovas

La verdadera mano de Dios

Desde que empezó la Liga este renovado Espanyol no ha dejado de transitar por aquella peligrosa cornisa a la que se refirió en su día Miguel Ángel Brindisi y que ha quedado como un referente de aviso a los reiterados peligros de la clasificación. Durante esas nueve puertas que se le han ido abriendo al equipo, excepto en Pamplona nada ha salido bien del todo y he procurado seguir la trayectoria escuchando voces y procurando no dejarme llevar por mi característica falta de paciencia. Pero esto no funcionaba y lo del Eibar fue un "hasta aquí hemos llegado". O en Sevilla se marcaba el necesario punto de inflexión, o la visita del Athletic podía conllevar situaciones que nadie quiere vivir.

Y se fue a Sevilla. Y estoy de acuerdo con Quique en que ha sido el partido que más ha disfrutado todo quisque perico aun reconociendo que no fue bueno, pero se logró el resultado anhelado y urgente, y ahora el tránsito por la cornisa se hace por una zona con márgenes algo más anchos y vislumbrando un sendero más claro.

Todo lo que acabo de decir lo saben y los sienten todos ustedes, claro está, pero hay un momento del partido de Sevilla con pro y contra incluido que hemos disfrutado como un auténtico punto y aparte en lo que va de Liga, y cuando digo lo que va de Liga me refiero a cada uno de los partidos disputados por cada uno de los equipos que participan, y que merece la pena comentar: efectivamente, es la parada de Diego López en el 93', o así. Enalteció al fútbol, le devolvió todo el brillo que el fútbol desplegado por unos y otros pudo rasparle. Y salvó un resultado de oro.

La mano que sacó aquel hombre cuando todos veíamos la pelota dentro fue la auténtica, la verdadera Mano de Dios. Limpia, legal, transparente, eficaz, no como otras a las que se tribuyó el calificativo e hicieron correr ríos de babas y que fueron fulleras, tramposas, ilegales. Esta no. Esta le devolvió al fútbol toda su esencia, toda su dimensión. Pero, ojo...

Ojo, porque hay que decirlo todo y acabo. Me refiero a la otra cara de la sensacional parada de Diego que quedará para siempre en la memoria perica, como la de Gorka en Lisboa, pero que estuvo precedida de algo el que hay que ponerlo sobre la mesa ya, y es el deficiente marcaje a quien fusiló al portero. Intolerable, como lo fue el primer gol del Celta hace cuatro días. Falta de tensión, de espíritu, de genio para comerse el campo hasta que el árbitro dice se acabó. El portero está para parar pero no siempre puede y lo de Sevilla fue un punto y aparte en lo que se puede exigir a un guardameta. El gallego hizo eso y más, pero lo "otro" hay que erradicarlo.

Y para acabar con lo bueno, o sea, con la enorme intervención del meta perico, creo yo que no estaría demás que los dirigentes blanquiazules acudieran un día de estos a Milán, a poder ser con premura, a pedir la mano de Diego López. La auténtica, esta sí la verdadera Mano de Dios.

M.C.Cánovas


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