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Can ràbia per Francesc Via

Rastar: compre a la prensa

La prensa, especialmente la escrita, atraviesa una larga crisis de fe en sus directrices, en sus formatos, cuestiona constantemente el futuro de su negocio y ya admite sin ambages su claudicación ante el byte. Con todo, hay algo que desde Gutemberg apenas ha cambiado, y es que lo más importante de cualquier amasijo de papeles o puñado de pixels es quien lo paga, es decir, los anuncios. La reflexión es automática: si uno quiere aparecer en un medio tiene que pagar. 

Hay que comprar. Hay que dejar de esperar a que los directores de los medios les sobrevenga un ataque de ética. Es imposible. A la mayoría, especialmente en este país, los encumbran principalmente por su ausencia de escrúpulos. No hay que perder de vista que los escogen empresarios, por criterios que tienen que ver con su presunta capacidad para generar dinero sin olvidar tampoco la vocación al besamanos. Y siempre es tenida en cuenta la habilidad para desplegar las velas a favor de viento político que convenga, ya sea la tramontana o el cierzo, que mas da. En pocas ocasiones el peso de la elección recae sobre el criterio estrictamente periodístico, razón esta por la que produce sonrojo rescatar algún artículo de cuando el director era un simple meritorio y preguntarse como ese zote ha llegado hasta ahí. Escribiendo no, claro. Tuvo que ser otra cosa. 

El genocidio mediático que se esta perpetrando con el Espanyol solo tiene parangón comparable en regímenes como el apartheid. Estas palabras, en su gravedad consciente, no encierran ninguna exageración. Lo que no aparece en los medios no existe y la invisibilidad informativa es el primer paso para la aniquilación real. Es un tema que no puede ser tomado a la ligera. El espacio dedicado al Espanyol es menguante día a día. Es un hecho irrefutable al que el club e incluso los aficionados parecen haberse acostumbrado. Concentrar la información en medios específicos como éste o confinarse en las redes sociales es aceptar voluntariamente la reclusión en la reserva india. Desde allí, a espaldas del mundo, olvidados, ni se crece ni se comunica nada mas que a los muy fieles, que incluso llegan a dudar de la veracidad y la fuerza de un mensaje que no aparece en los medios convencionales.

La solución no es la queja perpetua que se desoye por sistema ni descolgar teléfonos que ya nadie atiende. La solución es comprar. Los medios se escudan en que son empresas, como si ello les sirviese para enterrar toda cuestión deontológica. Y lo hacen. Nos han negado el foco a nuestros éxitos en tiempos de bonanza e incluso hasta en las grandes tragedias. Son empresas, de acuerdo. Nosotros también. Rastar debe saber que, como en el resto de sus empresas, si quiere promocionar ésta, el Espanyol, tiene que pagar. Al menos hasta que consiga hacer su producto lo suficientemente relevante para que por si mismo genere atención, ergo ingresos. Hay que comprar. Escojan bien a sus proveedores, reúnanse con ellos y conviértanse en buenos clientes. Verán aparecer reluciente la única verdad indiscutible e inmortal de esta tierra: qui paga, mana.


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