AVUI A POL

Vaya cañito per Miki Ávila

Caicedo, nuevo portavoz de la 1900

El Espanyol se encuentra en ese momento en que cualquier cosa puede pasar. El pasado sábado frente al Eibar, fue capaz de lo mejor y de lo peor en tan solo 45 minutos. En los primeros 20 minutos de partido, los de Quique mostraron su mejor versión hasta hoy. Pero, inexplicablemente, a partir de ese momento, la defensa perica empezó un show de errores, con Diego Reyes como maestro de ceremonias. Y la situación no fue peor gracias a la gran actuación de Diego López. El guardameta está siendo el mejor de la temporada, y está demostrando con sus intervenciones que es un jugador más serio que el urólogo del Rey Felipe.

Y es que además, como dice el dicho, "A perro flaco, todo son pulgas". Porque si la situación del equipo es delicada, la de La 1900 es todavía peor. Cuando más los necesita el Espanyol, los miembros de la grada de animación han decidido iniciar una guerra civil con el club para ver quién la tiene más grande. Han decidido no intentar entenderse y abandonar al equipo por sus egos. El sábado, se llegaron a ver jugadores, incluso al árbitro, despistándose con las incidencias que sucedían en la grada. Chen quería conseguir una grada de animación modélica y envidiable, y al final resulta que tenemos al público de la Ruleta de la Fortuna de Antena 3. Qué más que animar, molesta.

Pero, pese a tenerlo todo en contra, llegó ese clic que tanto necesitábamos. Esa reacción de equipo con alma. Ese zapatazo de Baptistao que transforma un partido con pinta de final de proyecto en un punto de inflexión. Ese gol en el descuento que convierte un "partidito" contra el Eibar en una final de la Champions. Esos días por los que merece la pena ser perico. Eso por lo que somos una MERAVELLOSA MINORIA. Esos sentimientos que nunca entenderán. Por estas cosas se nos compara a los pericos con los votantes del PP: nadie entiende porque lo somos, todo el mundo conoce a alguien que lo es y cuanto peor lo hacen, más les apoyamos.

Y, como en toda gran batalla, y la del sábado sin duda lo fue, siempre aparece la figura del villano. Felipe Caicedo siempre ha tenido cara de que le gustará poco madrugar, pero frente al Eibar confirmó que no le hace ninguna gracia jugar antes de comer. Que no es sano. Solo así se puede explicar que saltara al campo con los cables tan cruzados. Quique le dio entrada al ecuatoriano en el 73, cuando el equipo más lo necesitaba. Felipao no solo no recogió el guante, sino que lo escupió y abofeteó con él a toda la afición perica autoexpulsándose en 10 minutos. Camino al vestuario se topó con el entrenador perico, enfadadísimo, que seguro que sutilmente le dijo al oído: "No vas a volver a jugar conmigo en tu vida, así que si quieres aportar algo al Espanyol de aquí a enero, más vale que te apuntes para ser portavoz de la 1900".

Miki Ávila

@AvilaMiki