AVUI A POL

Palabras, las justas per M.C. Cánovas

El futbolista perfecto

La cosa ya está en marcha. Calentamiento en El Prat. Prueba en Holanda y primeras conclusiones. Obviamente no definitivas ni por asomo en un sentido u otro. Los eternos optimistas lubrense que los brotes de mejoría son para hacer brindis al sol. Los moderadamente escépticos seguramente dirán: "bueno..." y el reducido grupo de admiradores de la Gata Flora... esos a lo suyo.

Lo que si me llamó la atención fue ciertas actitudes de determinados jugadores, no recibidos con mucha aceptación cuando llegaron pero que entreabrieron, creo, la puerta en busca de ese equilibrio que tanto nos falta. A todos. Vamos, que sí pueden aportar cosas en la medida de cada uno. Yo entiendo que en tiempos de ilusionante renovación se quiera ver llegar a lo mejor, un nivel de jugador alto. Pero la altura de miras se puede conseguir con buenos jugadores si el banquillo exprime sus valores, si no, a fracasar. Y es que el futbolista perfecto, permítanme que se lo diga, no quisiera desvelarlo así, de golpe, pero... el futbolista perfecto no existe. La calidad hay que saber comprarla pero el rendimiento, hay que trabajarlo. Y les digo, estaba yo medio encaramelado con un muy buen central zurdo que no va a venir. ¿Por qué? Porque no es conveniente. Y puede que venga otro que en principio me parecía que ni fu, ni fa pero que igual acaba ofreciendo el rendimiento deseado.

Como un debate que oí un día de estos, que rechazaba la figura de Gameiro en todo un Atlético de Madrid. Como mucho, decían, sustituto de Griezman... Yo creo que estos dos tipos, juntos, sobrepasan la treintena de goles. Ahora, si quiere usted pagar 90 millones por Higuain, como acaba de hacer la Juve, hágalo. Cuestión de valoraciones. Cuestión de exprimir condiciones. Perfecto, ni uno, ni otro.

El discreto amistoso de Utrecht me dejó la sensación de un buen trabajo diario en el plano colectivo, y así como todavía la preocupación de que la blandura defensiva sigue necesitando refuerzos de dureza en cada una de sus demarcaciones, que llegarán, pero de momento no los vemos. Y más allá de que el elegido sea Marcano o cualquier otro no nos engañemos, pidamos el mínimo de calidad necesaria, pero el ídolo soñado, el futbolista perfecto, no existe, ni aquí ni en ninguna parte. Cuando el nivel baja el señor del banquillo ha de ponerse un guante y acoplar el tacto rectal. Y sube el nivel de golpe.

Por cierto, Marc Roca es un diamante en no tan bruto. A ver qué hacemos con él. 

M.C. Cánovas


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