AVUI A POL

Pericospio per Gonzalo de Martorell

Pau López: no es la calidad. Es el momento

Pau López: No es la calidad. Es el momento

En el fútbol, como en la vida, no basta con ser bueno.
Además hay que estar en el momento oportuno en el sitio adecuado.
Un poco antes de lo previsto... o un poco más tarde de lo que hacía falta... y una brillante carrera deportiva acabará antes de empezar.

Pau López lo tiene todo para llegar a ser, a su debido tiempo, un gran portero.
Pero ahora no lo es.
Y obligarle con empecinamiento a asumir un papel para el que no está todavía preparado -como es el de portero del primer equipo en las actuales circunstancias- no sólo es un crimen deportivo; es un error.
Cuando se vendió a Kiko al final de la pasada temporada, el debate sobre la portería no fue tan acalorado como es ahora. Y no lo fue, esencialmente, porque nadie podía imaginar una defensa de broma como la que nos toca sufrir cada domingo. Pau había estado francamente bien en la Copa y parecía una opción de futuro más que capaz de proteger la puerta con suficientes garantías.
Pero es que allí, delante suyo y cubriéndole el balcón del área, tenía al imperial Héctor Moreno -¡cuánto te echamos de menos, mexicano!- a un Colotto bregado en mil batallas, a la mejor versión de Álvaro e incluso a un Javi López que cumplía holgadamente de lateral.
Pero con la triste realidad actual de una línea defensiva más blanda que un coro de carmelitas y unos centrales que no le arropan, Pau está sobreexpuesto y sobreestresado. Basta ver la cantidad de saques de portería que mandó directamente a la grada durante el partido contra el Sporting para darse cuenta que algo no funciona.

Es inhumano cargar el peso de este equipo sin alma en los hombros de un portero bisoño.
El de Girona aún no está maduro para coger las riendas de este Espanyol desangelado y timorato en el que ni él parece confiar en sus centrales ni el equipo parece encontrar en la portería el liderazgo y la seguridad que siempre se le exige a un cancerbero.
Y negarse a reconocerlo con el argumento sentimental de que es joven y es de los nuestros es hacerle un flaquísimo favor al equipo y a él mismo.
Evidentemente el chaval tiene que acostumbrarse a la presión y a la crítica que representa jugar en un club de la Primera División de la Liga española... pero es radicalmente injusto obligarle a asumir también la parte que no le corresponde.
Insistir en mantenerle como víctima colateral de una zaga que hace aguas puede acabar no sólo con su autoconfianza; puede acabar con su carrera.
Y yo quiero que Pau se consolide y se quede en el Espanyol muchos años.

Sergio debería retirar a Pau durante unas semanas de la exposición mediática y del debate, coyunturas ambas que no le van nada bien a un chico de veinte años que se ha visto obligado a cerrar su cuenta de twitter harto de improperios de descerebrados que confunden criticar con insultar.
No se trata de "señalarlo" como culpable de nada pues no lo es.
Se trata de mantenerlo al margen de la vorágine hasta que las cosas se tranquilicen, que vuelva a coger confianza en sí mismo y ¿por qué no decirlo? la defensa se consolide y le ayude un poquito más a despejar las dudas.
Mientras tanto, se supone que tenemos un segundo portero capaz de coger el relevo... pese a que ninguno hemos visto jugar todavía a Bardi.
Ha llegado el momento, pues, de despejar la incógnita y ver qué es capaz de aportar este guaperas italiano del que hablan maravillas los tifossi del Inter.
La competencia será buena para ambos... y para la tranquilidad del aficionado.
Repito: no es cuestión de calidad.
Es cuestión del momento.

Gonzalo de Martorell


 10/09/2017 Quique nunca será Lezo
 23/07/2017 Antes un crimen que un error
 29/08/2015 De liderazgos y cobardías
 12/05/2015 Adhesiones inquebrantables
 05/03/2015 Nos hemos equivocado
 17/12/2014 Catadura moral
 22/10/2014 Amores de un día y sexo sin amor
 18/08/2014 Adiós Thievy
 27/05/2014 ¿Y si sale bien?
 29/04/2014 No son sólo ellos. También somos nosotros
1 | 2