AVUI A POL

Palabras, las justas per M.C. Cánovas

Pragmático, irónico, mordaz, y para servidor, grande.

Tenía el olfato, la convicción y la dureza de carácter necesarios para hacer lo que hacía: captar embriones de futbolistas. Y lo hacía. Unos salían bien, otros regular y alguno hasta nos salvó de un descenso del que quién sabe si ya no habríamos salido. Manel Casanova era fútbol en estado puro. Yo no sé si cuando con la Damm, entonces vestida de verde, jugó una final de Copa de España de juveniles, Manel era culer, perico o simplemente cervecero. Pero recaló junto a Pepín Cabezas, otro protagonista de aquella histórica final, en Can Perico. Y lo dio todo, absolutamente todo por Can Perico, como jugador, como captador de valores y al lado de Paco Flores en el banquillo de Mestalla donde el Espanyol, al cabo de 60 años, alzó un título.

Conocí y viví la forma de ser de este hombre.

Nunca me dijo "que bueno es ese chaval" si no lo era, o lo era a medias, y en cambio sí me dijo: "nunca pensé que Fulano, con la calidad que tenía, no haya tenido voluntad para llegar más lejos". Era pragmático con un fútbol que te obligaba a ello y reconocía cuando las cosas no habían salido bien.

Pero déjenme que me quede por encima de todo con el Manel abierto, divertido, irónico y a veces mordaz con tantos y tantos sabios que en el mundo del fútbol han sido y que no sabían diferenciar un balón de una rodaja de mortadela.

Manel era divertido y un pozo de historias futboleras a cual más cachonda, y cuando mi compañero y amigo Manel Fanlo y yo escribimos un librito con anécdotas más o menos inéditas del club, recurrí a él para me que recordara alguna, y me dijo: "Tengo una que es la anécdota de las anécdotas..." Y me contó cómo cuando Aguirre, aquel excelente jugador del Granollers fue fichado por el Espanyol y cedido al Jaén, en el club le dijeron: "En la estación de Jaén te esperará un cura que además es directivo y te acompañará a tu llegada". Por aquel entonces se viajaba en tren, el bueno de Aguirre se comió catorce o quince horas en el vagón y cuando llegó a la ciudad andaluza, en la estación había no uno sino ¡¡¡trescientos o cuatrocientos curas!!! que acudían a oleadas para participar en un evento religioso. Manel se partía contándolo, porque olvídense de móviles ni de historias para preguntar ¿qué hago...? Grande la anécdota y grande Manel.

Como grande era al girar de forma radical el gesto cuando alguien se inmiscuía en sus asuntos sin capacidad, en esa parcela, para hacerlo. En sus últimos tiempos pericos en un cajón de su despacho había un documento con la firma de un futbolista y la autorización del padre para ficharlo. Pero faltaba el visto bueno de un dirigente que dijo que nones, que el "el equipo ya tiene bastantes centrales", cuando el futbolista en cuestión no había jugado en su vida de central. Recorrió Atlético de Madrid, Málaga y este verano ha sido vendido creo que a Inglaterra a muy buen precio.

Divertido al hablar de fútbol, serio e intolerante cuando algún lerdo se entrometía en su campo, así recuerdo, a grandes rasgos, a Manel.

Dicen que el fútbol es un deporte en el que se dan los resultados más injustos; vamos, que tu estas atacando 80 minutos y no metes un gol y el otro, en uno solo, va y sí lo mete. Y te gana... Podríamos hablar mucho sobre si eso es o no injusticia. Lo que sí es una verdadera injusticia es que el fútbol, y quienes lo vivimos intensamente, nos hayamos quedado sin José Manuel Casanova.

M.C.Cánovas


 06/11/2017 Sigue el viaje a ninguna parte
 16/10/2017 Con el culo también vale
 26/09/2017 Derecho a respirar
 12/09/2017 ¿De qué tiene miedo este Espanyol?
 31/08/2017 Un verano muy blanquiazul
 19/07/2017 La cláusula del miedo
 07/07/2017 Dominar la impaciencia
 23/06/2017 El largo y cálido mercato
 24/05/2017 Un proyecto sin cesiones
 30/04/2017 La misma historia
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | ... | 14