No es bueno que el hombre esté solo

M.C. Cánovas

14/07/2011
Después de esa especie de terremoto socio-político-deportivo que se disparó hace unos días creí preferible dejarlo pasar en primer lugar porque estaba y sigo estando de acuerdo con las opiniones que los colegas iban vertiendo en este portal y segundo, porque en frio se ven mejor las cosas, y que conste que mi manera de ser es todo lo contrario. Pero ya está. Ha quedado retratado quien le preguntaba al alcalde por la ideología deportiva de un supuesto yerno (vamos lo que Joan de Sagarra llamaba "cultureta" en estado puro) y quedó retratado el nivel político de quien respondía a la pregunta. A todos, incluidos los que como es habitual se suben al carro más grande y opinan, y hablan, y no saben lo que es un balón de fútbol pero a través del fútbol se aferran a la mamella del poder establecido, a todos los remitiría al gesto de Andrés Iniesta, que dio la vuelta al mundo, cuando ganamos (ellos no sé, servidor sí) el Mundial de Sudáfrica.

Miren, y acabo con el tema. La primera vez que el Espanyol bajó se Segunda, a principios de los 60, o sea en plena represión franquista casualmente, aquella misma noche la cúpula del fútbol catalán se reunió para cenar en el afamado restaurante Set Portes y a los postres, uno de los integrantes de la cúpula alzó la copa de entonces champan al grito de "brindem, que avui em mort el llop", en alusión al descenso del Espanyol y parodiando al mítico Manelíc de la inmortal obra de Àngel Guimerà, Terra Baixa. Han pasado cuarenta años o así, creo que aquel personajillo del brindis ya no existe pero el Espanyol sí, con sus vaivenes, con su espíritu de supervivencia, con todo. Y es lo que vale. Y se acabó, porque yo de lo que quería hablar, y ahora ya he de hacerlo someramente, es de que ya hay nuevo presidente.

Se cerró la etapa Dani en el sillón presidencial y esto, por supuesto, sigue adelante. ¿Qué espero personalmente de Condal? Por encima de todo que siga siendo la persona dura, exigente y rigurosa para el trabajo, que es como este lleidetà ha levantado un imperio industrial de proporciones inmensas, y esa forma der ser y de entender el trabajo, en los tiempos que corren para el fútbol es importante. Vamos, que por encima de todo hay que imponer, nos guste o no, un pragmatismo absoluto. Pero además, y acabo, Ramón Condal y su equipo va a tener muy cerca un grupo de pericos cuyo capital no es el mismo pero si la grandeza de su amor por el club y por tanto, su opinión sobre la vida del mismo. Yo creo que hay que escuchar a todo el que te habla, porque, por muy grande que sea la masa accionarial que te envuelve, creo que no es bueno que el hombre esté solo.

Eso sí, si se puede hablar en vez de guerrear mucho mejor. Personalmente lo agradeceré, porque esto, lo de las guerras intestinas, a los pericos secularmente se nos ha dado la mar de bien. Bueno, de mal, claro.

Buenas vacaciones.


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