Se me han terminado las expresiones. No dispongo de dotes teatrales y como la mayoría de mortales mi arsenal de gestos es limitado, y lo he agotado. Mi carita de ilusión, la de pasmo ante las desgracias que caían una tras otra, la de paciencia, la de recogimiento, la de cabreo, la de desesperación, la de desazón, la de desilusión y, por último, la de cansancio y hastío. Ha sido una segunda vuelta muy larga, mucho. Solo ha faltado para redondear la locura de año que llevamos con una oferta de adquisición del club por parte de los indios Seminolas -y no es coña- o que hubiera mediado algún tipo de soborno a cada uno de los aficionados para que nos pasáramos a animar al Miapuestas Castelldefels, por ejemplo.
Como el presupuesto no me alcanza para un terapia de barro en algún balneario de postín, de momento me conformo con aspirar y exhalar profundamente, con lentitud, sentado en la postura del loto -que no sé que demonios es o si existe pero le da ese aire asiático tan apropiado para la tranquilidad.- Hemos terminado, todos -afición, jugadores y directiva- agotados, porque la verdad las derrotas cansan mucho más que las victorias. Hay que relajarse, recuperarse y sobre todo ponerse las pilas, todos.
En este vaivén de montaña rusa que se ha convertido el club en las últimas temporadas (al menos no nos podemos quejar de emociones, copa, Uefa, gol de Coro, primera vuelta, segunda... ¿Será esto la força d'un sentiment?) el siguiente acto es la rueda de prensa de este viernes. Primer y necesario paso de cara a recomponer la temporada que viene. Me gustaría que Ernesto continuara, porque es bueno para el club ofrecer cierta imagen de seriedad y no de quemar entrenadores, porque es un tipo inteligente capaz de reconducir las cosas y aprender de los errores cometidos, por su mensaje de ilusión, a pesar de que después él ha sido un poco victima de ese mismo discurso, pero creo que la decisión la debe de tomar el propio Ernesto. Si el se ve con fuerzas y ganas debería de seguir.
He tenido la suerte de participar en el último programa de televisión de la temporada, de vivir de cerca esa especie de locura del directo, que con esta tropa y con el señor del puro en el papel de Groucho fue como meterse en el entrañable camarote de los hermanos Marx. Además de la experiencia -y ver de cerca el estropicio en la cabeza de Francesc- me quedó con una expresión, con unos ojos, los del Sr. Pedro Tomas cuando habló del nuevo campo. Cansado, como todos -incluso algo más-, por la tortuosa segunda vuelta del equipo, a la defensiva, de repente fue mencionar Cornellà-El prat y se le transformó el semblante y brilló durante unos segundos la ilusión. "És una passada, no us podeu Imaginar" Fueron sus palabras. Un chispazo para empezar a recargar las pilas.
Hay que recuperar la ilusión. El año que viene veremos como se termina de levantar el campo, como se colocan los asientos, el césped, las cubiertas, el exterior. Intentaremos adivinar la localidad en cada una de las fotografías. No podemos permitirnos desperdiciar en rencillas y recovecos periodísticos este caudal positivo. Una de las ventajas, e inconvenientes, del fútbol es que las derrotas y las victorias se tornan viejas en muy poco tiempo, claro que en esta época de mercatto la única manera de levantar algo el ánimo es con un fichaje. Habrá un fichaje más o menos importante -según palabras de Tomas se ha terminado la travesía del desierto y la economía de guerra: habrá ese fichaje este año-. No podemos pedir que sea de campanillas pero al menos que tenga un cascabel (yo voy colocando velitas al santo patrón de las inversiones para que nos salga bueno.) Tampoco habrá desbandada o revolución o limpieza entre otras razones, o como razón de peso, porque no creo que haya demasiadas ofertas interesantes para el club y para los jugadores.
Hemos sufrido, nos hemos dado un tremendo batacazo, pero tropezar es necesario y levantarse una obligación. Y ya lo dice el refrán: lo que no mata, engorda.