Cómo es fácil suponer, el titular que precede, se aparta totalmente al epicentro o base de mis escritos, el Espanyol, y para colmo de mis desdichas.!Que más desearía yo que poderme referir así al Club de mis entretelas! Pero no, como el entorno blanquiazul no está como para calentarlo aún más con nuevas y merecidísimas críticas a diestro y siniestro, como tampoco para seguir creando columnas de humo tendentes a justificar o comprensión a tanto desatino como el que nos ha tocado vivir en este maldito 2008, he considerado mejor y más oportuno, en recordar la memorable velada de "tele y sofá" de hace una semana visualizando el sensacional duelo entre Arsenal y Liverpool de Champions. Auténtica lección magistral del mejor fútbol, del auténtico futbol, como muy pocas veces nos es dado ver, y cuando esta oportunidad se produce, como ahora, siempre es entre clubes ingleses, que no en vano son los que lo inventaron y se mantienen fieles a sus raices y conceptos básicos en el juego y en su proceder.
Cierto es que en repetidas épocas me he prendado del virtuosismo brasileño de su selección, o también de aquel Santos del "O Rei Pelé", o de aquel irrepetible Honved de Budapest de la década de los cincuenta, o también de aquel no vistoso pero efectivo fútbol total con que se catalogó a la Holanda de los años setenta. Pero aún y así, siempre he sentido una admiración especial por ese fútbol tan suyo que se juega en la "Premier League" desde que el fútbol es fútbol, y que en ese reciente duelo Liverpool - Arsenal pude gozar como quizá jamás gocé de lo que para mí, como viejo y experimentado espectador, es el fútbol auténtico.
Como para mí, el fútbol es, ante todo, un deporte, cada vez de más multitudes y consecuentemente superdimensionado y superprofesionalizado, hasta desembocar en auténticas locuras en los fichajes de las figuras de mayor renombre, pero siempre recordando su condición de DEPORTE, me gusta verlo practicado por auténticos deportistas, por hombres en toda la amplitud del vocablo, fuertes, viriles pero siempre honestos, unas virtudes que parecen olvidadas en todas las latitudes, y aquí en España mayoritariamente. Y todos estos valiosos conceptos se dieron cita en ese memorable encuentro que difícilmente olvidaré y que he querido recordar como auténtica LECCIÓN MAGISTRAL DE FÚTBOL, precisamente en este desengañoso trance que estamos viviendo los pericos.
Como creo que muchos de vosotros, amigos polistas, tuvisteis el buen gusto o acierto de visualizarlo, solamente quiero significar algunos puntos clave para que se pudiera llegar a tal altísimo punto de perfección en el espectáculo. Y pongo en primer lugar, ese factor tan proclive a los semanales escándalos en nuestra Liga de las Estrellas: EL ARBITRAJE. ¿Os percatasteis las pocas faltas que se pitaron en dicho partido y a pesar de la velocidad con que se jugaba con largas aperturas por los extremos, con constantes choques y duras entradas, siempre al balón y con total nobleza, sin que mediara por parte del jugador derribado en noble lid, argucia o teatral revolcamiento sobre el césped con que intentar engañar al árbitro, lo que es el pan nuestro de cada día en el fútbol español? Simplemente por este dato tan significativo, es la razón del por qué me gusta el fútbol de aquella Isla, y mayormente desde que me es posible seguirlo por la "caja tonta" la mayoria de tardes sabatinas en la sobremesa, que en mi caso es la sobrecama, pues los disfruto en mi habitación, dado que mi santa, no se pirra precisamente por el fútbol, máxime cuando tiene bastante con soportar mis eternos cabreos por nuestro familiar Espanyol.
Pero como al margen de todas esas generalizadas virtudes del fútbol británico, en ese Liverpool - Arsenal se dio también cita el mejor y más brillante futbol, en cuanto a su doble planteamiento táctico y posterior puesta en escena, aderezado con unos goles realmente fabulosos, sigo casi convencido de que esa tarde/noche, presencié el mejor partido que uno recuerda. Un auténtico choque entre dos grandes equipos, no de exhibición de un gran equipo que eclipsa totalmente a otro comooportuno sparring y como acostumbra a darse normalmente. Pero es que además, amigos mios se nos brindaba otra muy importante lección que nos tendría que obligar, no a nosotros como adictos pericos e internautas, sino a quienes tienen la obligación moral, y más aún profesional, léase FIFA y UEFA, y en menor escala FEF y LFP en regular y regenerar los reglamentos, en pos de devolverle al fútbol toda la honestidad y honradez que el sobredimensionado profesionalismo actual viene robándole y envileciendo.
Y tras todo lo anteriormente glosado y admirado, un último apunte y que aún nos escuece más como españoles, es entre esos 24 gladiadores que se batieron sobre un abarrotado "Anfield", se alinearon un total de SIETE ESPAÑOLES, Reina, Alonso, Torres, Arbeloa y su coach Benitez por el Liverpool, y Almunia y Cesc por el Arsenal, una serie de simplemente buenos jugadores aquí en nuestra hipocritona Liga de las Estrellas, pero en poco tiempo educados/transformados en grandes cracks en aquel auténtico paraíso de buen fútbol que, en la actual "Champions", ha quedado refrendado por el hecho de haber logrado ver a sus tres representantes entre los cuatro semifinalistas, y ya con las máximas garantía de poder campeonar.
El único reparo que se puede oponer al futbol inglés, es tristísimo imagen que dejan sus "holigans" en cuanto abandonan su isla y se meten en el continente para cometer toda clase de desmanes a causa de su consumismo alcohólico, que nada tiene que ver con su comportamiento en su propia casa, y como ese extraordinario ambiente de apoyo y entrega hacia su club, el Liverpool, que convierte a Anfield, como modélico y casi único y que nos gustaría tuviera fiel reflejo en nuestros pagos. ¿Es acaso mucho pedir?