A consecuencia de mi último artículo en POL, quedé realmente
sorprendido
por un post que rubricaba un tal Sants, en el que tras una muy grata
frase hacia mi persona y recordando su antigüa adicción a mi recordado
“DICEN…”, me preguntaba que había de cierto en una
próxima “resurrección”
de dicho periódico, a lo que yo, sumaba un nuevo post para preguntarle
si se trataba de una broma y que él, de inmediato, me respondía que
nunca
se atrevería de gastarme semejante broma. ¿Recordáis este corto
intercambio de posts? Pues bien, todo ello me ha instado a rememorar
para
todos los amigos de POL, y en auténtica EXCLUSIVA largos años guardada,
este nuevo capitulito que añadir a mi MEMORIA HISTORICA en blanco y
azul.
Y para iniciar dicho capítulo, deberíamos retrotraernos a aquellos
ya
lejanos tiempos en que el más zafio y mafioso contubernio
comercial/periodístico que registra el periodismo barcelonés,
promovió/fustigó la desaparición en paralelo de dos prestigiosas
cabeceras, que la misma “mafia” cuidó de matrimoniar en un mismo
edificio
en su agonía, como era EL NOTICIERO UNIVERSAL y mi siempre recordado
DICEN…
Pero hoy no les narraré la historia del cómo, por qué y quienes
protagonizaron tan repelente y zafio contubernio para enterrar a mi
periódico y a mí llevarme a una jubilación anticipada, dado que dicho
tema nos llevaría a tal cantidad de folios como para editar un libro no
de bolsillo precisamente. Y muchísimo menos pretendo el teneros a todos
vosotros, mis queridos amigos, delante de la pantalla. Hoy solamente me
limitaré a recordar el subcapítulo que se produjo, o mejor decir que
pretendí que se produjera, a raiz del subsiguiente litigio/batalla que
se libró ante el Registro de la Propiedad y Magistratura del Trabajo,
por
apoderarse de la herencia que “DICEN…” dejaba, como era su cabecera,
hemeroteca y fabuloso archivo fotográfico del deporte español. Una
herencia que provisionalmente quedaría en mis manos y en tanto no se
efectuasen las reglamentarias convocatorias de Subasta. Y es
precisamente
en este punto o compás de espera en donde comienza mi historia.
Consciente de que tras dicha herencia andaban interesados
personajes de pelaje mafioso como el antes referido, y quizá engañado
por
aquella tan publicitada fama de dadivoso patriarca perico como era don
Manuel Lara Hernández, pues ni corto ni perezoso y sin dudarlo un ápice,
me atreví a escribirle una carta a su domicilio en Doctor Fleming,
lindante a nuestro campo de Sarriá, sí aquel campo que según sus
palabras, “Mientras yo viva, quiero seguir viendo desde mi cama, cada
mañana cuando me despierte”, ¿las recordáis? Le decía en dicha misiva,
que tenía algo muy importante que exponerle relacionado con Editorial
Planeta y “nuestro Español”. A las 24 horas, recibía una llamadaa
telefónica de su secretaria, citándome para las cinco de la tarde del
siguiente día. Cita a la que acudí puntual, en la por entonces sede
central de Planeta, en la calle Córcega y cercana a Balmes.
Don Manuel me estaba esperando arrellanado en un mullido sofá de
color azul, recibiéndome con su proverbial cordialidad y campechanería.
Yo, sin más preámbulos le espetaba: “Mire don Manuel, porque me consta
que Vd. siempre ha sido un fiel lector de mi periódico, porque me consta
su acendrado afecto por dos equipos, el Sevilla y Español, y que por tal
motivo debe estar preocupado por el claro cariz de más que servilismo,
propiedad, que está adquiriendo la prensa deportiva barcelonesa desde
que
Nuñez y Gaspart se adueñaron del Barcelona y editan “Sport”, y que con
toda impunidad intentan, o han enterrado ya a “DICEN…” para así ampliar
su propio mercado de ventas, yo como provisional propietario de este mi
aún periódico en tanto no se efectúe la subasta, o subastas del mismo,
lo
pongo graciosamente a su disposición. Solamente debe apoyarme
económicamente en el precio de salida en la próxima subasta, en el que
siempre tendré prioridad como demandante. El sólo echo de ver otra vez
al
“DICEN…” en la calle y yo mantener mi puesto laboral en el mismo hasta
mi
jubilación, me hará el más feliz de los mortales, aparte de que el
Español de nuestras entretelas, seguirá teniendo un periódico con
dignidad y con un propietario que nunca lo discriminará. ¿Qué le parece
mi oferta?
Y don Manuel, tras agradecerme la oferta que hacía a Planeta, se
excusaba diciéndome poco más o menos que, al ser el primer editor de
España, no le interesaba enfrentarse directamente al Barcelona y crearse
enemigos aquí en su ciudad sede, además que tampoco la seducía ampliar
su
ya de por sí gran mercado editorial al de la Prensa diaria. A lo que yo
le respondía: “¡Ojo, don Manuel! Que yo no le hablado de abrir un frente
de guerra editorial entre Planeta y el Barça a través de “DICEN…”, yo
sólo le pido en mantener el mismo espíritu y deontología periodística
que
siempre tuvimos, dándole al Español el mismo trato de siempre pero que
actualmente ya se le está empezando a negar. Y la cosa, queda clara, que
va a ir a peor.”
Y don Manuel, como para cerrar definitivamente el tema y ya
dentro
de su también proverbial petulancia y sin venir a cuento, me sorprendía
con esta historia o anécdota. “Mire amigo Conde, en cierta ocasión me
llamó Jordi Pujol, para abroncarme o pedirme explicaciones por haber
editado un libro a Federico Jiménez Losantos, ese enemigo de Catalunya”,
y a quien sus jóvenes seguidores le habían herido en una pierna. Y
¿sabe
lo que yo le respondí? “Mira, Jordi, no me toques los c……. con estas
tonterías. Yo edito a los autores que yo quiero, y si tanto te molesta,
me lo dices, que cierro mi empresa en Cataluña y me la llevo a mi
tierra,
en Andalucía, que allí me lo agradecerán y a tí te crearé un problema
laboral terrible. Así que…” Y tras recordarme otras varias facetas de
su
vida, como la de ser bailarín con Celia Gámez, o el haber jugado como
reserva de la célebre delantera “los Stukas” del Sevilla en los años
cuarenta, terminaba aquel mi frustrado acercamiento al entonces aún gran
patriarca Lara, en busca de salvar a mi entrañable diario de su prevista
muerte. Como una más de las ironías del destino, la industria planetaria
ya al mando total y absoluto de un ya descendiente, el primogénito de
aquel otro don Manuel, sí que le ha cogido gusto a eso de la prensa
diaria, bien sea de pago como AVUI o gratuita como ADN. Y es que los
tiempos adelantan que es una barbaridad, como me respondería un amante
de
nuestra sin igual música zarzuelera.
Otros artículos del mismo autor:
· Aquella
chilena inverosimil de Ángel Calvo
·
Recordando a Vila Reyes
· Antes
vivíamos mejor
· Revisar
el reglamento ¡YA!
· Temor y
miedo, pero también desfachatez
· Vuelve a
ser como antaño
· El
perico, la mascota más arraigada y popular
· Cornudo
y
pagando cama
· Sana
envidia
· Nuestro
`Ciudad´ ha ido a menos